El paro convocado por varias centrales sindicales argentinas contra las políticas económicas de Macri paraliza el país

    Se acusa al Gobierno actual de plantear un acuerdo con el FMI que repercutirá en importantes recortes sociales.

    26/06/2018.
    Paro Nacional contra el FMI en Argentina. 25 de junio de 2018.

    Paro Nacional contra el FMI en Argentina. 25 de junio de 2018.

    Tal como se hace eco la prensa local, la huelga de 24 horas convocada el lunes 25 de junio se tradujo en un bloqueo en las calles del país, especialmente en Buenos Aires, debido a la paralización del transporte público, centros educativos de la red pública, bancos, gasolineras, recolectores de basura y dependencias de la Administración. Lo mismo ocurrió con trenes, autobuses y vuelos, afectando a casi 600 vuelos. Se convirtió así en uno de los paros más exitosos en Argentina desde 2001.

    La Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), a través de una carta enviada por su secretario general, Hugo Yasky, declinando la invitación de oficiales del Fondo Monetario Internacional (FMI) a participar de una conferencia telefónica donde se abordaría el crédito de 50.000 millones de dólares que otorgaría el organismo internacional al gobierno de Mauricio Macri “ en el actual contexto de crisis financiera, cambiaria, económica, política y social”.

    Dentro de las razones citadas por la CTA en cuanto a su oposición al acuerdo con el FMI, además de que la conferencia tendría lugar después de “definido el otorgamiento del mencionado crédito” evitando así cualquier incidencia efectiva de su organización en el texto, Yasky afirma que la medida generará millonarios recortes a partir de la reducción de las jubilaciones, despidos y la caída en los salarios de las y los trabajadores del sector público; la eliminación de los subsidios a las tarifas y al transporte, así como recortes a la inversión en obras públicas, al financiamiento de las provincias y las pymes, todo con la idea de alcanzar el equilibrio fiscal.

    Desde la CTA aclaran que el déficit fiscal se debe al gran endeudamiento del actual Gobierno y a la eliminación de impuestos a las clases más acomodadas, además de a la “eliminación de los controles cambiarios, libre ingreso y egreso de capitales especulativos y apertura importadora indiscriminada”.

    Pero también se oponen al acuerdo con el FMI porque “implica la libre flotación del tipo de cambio y una moneda local más depreciada”, que históricamente ha derivado en mayores procesos recesivos. “El peso devaluado alimenta el proceso inflacionario y, junto con él, la reducción de los salarios reales y el estancamiento de nuestra economía”, sostiene Yasky.

    Las medidas no se quedan ahí, ya que según la CTA el acuerdo ejecutará “la prohibición al BCRA de financiar el déficit del tesoro vía emisión monetaria. Es decir, se limita una de las funciones principales de los bancos centrales de todo el mundo como herramienta de política económica”, haciéndolo además más dependiente del FMI, con quien deberá discutir “cualquier modificación de las tasas de interés y de las intervenciones en el mercado de cambios”.

    Los ajustes fiscal, monetario y cambiario “impactarán de lleno sobre la actividad económica, la creación de empleo y el poder adquisitivo de los trabajadores. Como siempre ha sucedido con los gobiernos neoliberales, el ajuste no es realizado en base a la suba de impuestos a los sectores más concentrados y acomodados de la sociedad, sino sobre el empleo, los salarios y sobre la clase trabajadora”, zanja la carta de la CTA.

    Esta web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar su navegación. Si continúa navegando está dando su consentimiento para su aceptación y nuestra politica de cookies, haga click aqui para más información y ver cómo desactivarlas.