Federación de Enseñanza de CCOO | 20 abril 2026.

Madrid, 14 y 15 de marzo de 2026

Congreso Educación y Tecnología - Una visión ético-crítica

  • Participaron personas expertas de los ámbitos de la sociología, la educación, la psicología, la salud, la ciberseguridad, el medio ambiente, los derechos humanos y el periodismo

25/03/2026.
Puedes visualizar las jornadas en nuestro canal de YouTube

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Durante los días 14 y 15 de marzo en la Sala Trece Rosas de CCOO en Madrid, se ha celebrado el Congreso Educación y TecnologÍA - Una visión ético-crítica, organizado por la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras con el respaldo de entidades como los Movimientos de Renovación Pedagógica (MRP), Ecologistas en Acción, AMESDE (Asociación de la Memoria Social y Democrática) y el Grupo de Investigación Ciudadana y Ética Digital (GICED). En la inauguración estuvo el secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa Díaz, que valoro la idoneidad del congreso en estos momentos a la vez que expuso los avances que había dado el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes en este sentido.

Se ha contado con la intervención de 14 personas expertas, relacionadas con los ámbitos de la sociología, la educación, la psicología, la salud, la ciberseguridad, el medio ambiente, los derechos humanos y el periodismo, profesionales no vinculados a la industria digital o a intereses corporativos que pudieran condicionar el carácter de sus aportaciones.

El objetivo del Congreso ha sido ampliar el foco sobre el fenómeno de la digitalización escolar, incorporando la ética y la visión crítica sobre qué y cómo se ha desarrollado este proceso, o sobre los escenarios posibles a partir de ahora. Desde esta mirada, se han lanzado propuestas para orientar las prácticas educativas y las políticas que las sustentan, en el sentido de reformular el papel de las tecnologías digitales en la enseñanza y, específicamente, el de la inteligencia artificial.

El Congreso ha ofrecido nuevos enfoques sobre el lugar que debe ocupar el entorno digital en la educación, desde una perspectiva crítica y humanista sobre la relación entre la persona y la tecnología. Danilo Martucelli, profesor e investigador de la Universidad de Lille (Francia), reflexionó, en la apertura del Congreso, sobre la preeminencia del relato de la tecnociencia en nuestra sociedad y la necesidad de equilibrarlo en simbiosis con la filosofía y el humanismo. “Es imprescindible que la propia sociedad establezca los límites dentro de los que desea convivir”, en referencia a la irrupción de una inteligencia artificial que se percibe socialmente como desbocada. Recomendó que la manera de abordar las situaciones es “problematizándolas”, y buscando soluciones.

Javier Zarzuela, maestro, divulgador y miembro de la plataforma Control Z, resaltó que “las pantallas en la escuela no son, básicamente, un medio didáctico deseable, por su papel dispersor de la atención”. El investigador y experto en impacto de la tecnología en la educación, Telmo Lazkano, señaló que, en la escuela obligatoria y a la vista de la evidencia sobre las interferencias de las tecnologías en el aprendizaje, “hay que aprender sobre la tecnología, sus potencialidades y riesgos, no a través de la tecnología. La competencia digital no consiste en sustituir el aprendizaje vivencial por el uso de programas que quedarán obsoletos”.

La ausencia de una valoración científica previa, la omisión del principio de precaución y la falta de evaluación del aprendizaje tras los sucesivos planes digitales escolares, son hechos subrayados por los ponentes. Una representación de personas expertas en el ámbito de la salud física y emocional dieron muestra de ello en sus intervenciones. La neuróloga y profesora universitaria Marta Cerezo expuso las investigaciones científicas que muestran cómo se está modificando la ramificación neuronal por la exposición a pantallas en las y los más pequeños. Y la pediatra María Angustias Salmerón justificó la necesidad de que las instituciones prioricen la salud de los y las escolares, y contemplen las recomendaciones científicas. En este bloque de contenidos, el psicólogo clínico Francisco Villar destacó que no podemos renunciar a la prohibición y a los límites protectores. De igual modo, explicó que preparar para el futuro digital requiere habilidades que no se consiguen a través de pantallas, sino vinculando con la realidad vivencial, el entorno y los iguales.

La preservación de los datos privados del alumnado y la mercantilización de la atención sigue siendo una asignatura pendiente. De hecho, según afirmó Pablo Marinero, informático y promotor de la campaña Escuela Saludable de Ecologistas en Acción, los centros educativos que adoptan plataformas y herramientas de corporaciones tecnológicas entregan, sin saberlo, los datos de su alumnado para propósitos mercantiles, aun habiendo alternativas respetuosas con su protección. Para Lidón Gasull, directora de las Asociaciones Federadas de Familias de Alumnos/as de Cataluña, nos encontramos ante dos modelos en el control de datos: el estadounidense, dirigido a su mercantilización; y el chino, orientado al control social y político. Ante ambas opciones hay una tercera vía, basada en el modelo de soberanía digital y respeto por la privacidad y los derechos humanos. Según estas abogada, debe ser el Estado quien garantice los derechos de la ciudadanía en este ámbito. Por otro lado, Laura G. Rivera, periodista especializada en derechos civiles, sostuvo que el algoritmo, a partir de su penetración masiva en nuestro día a día, se ha convertido en una caja de resonancia en la que les es difícil vivir a las y los adolescentes debido a su inmadurez emocional y al factor amplificador de las redes en problemas como la depresión, los trastornos alimentarios, etc.

Uno de los aspectos menos visibilizados de las tecnologías escolares es la huella ecológica generada, en contraste con los principios de sostenibilidad que auspicia la propia ley de educación vigente. Fernando Tucho, periodista especializado en medio ambiente, expuso datos que indican la necesidad de reconsiderar la dimensión del despliegue digital, si se es coherente con los principios y objetivos de sostenibilidad más básicos. Según Tucho, “el despliegue digital en los centros educativos, tal y como se ha realizado hasta el momento, no es coherente con los objetivos de reducción de huella ambiental ni con el espíritu de la ley de educación actual con respecto al papel de la escuela como modelo y garante de sostenibilidad”.

Las iniciativas asociativas y familiares, cortafuegos de las problemáticas más acuciantes relacionadas con las tecnologías digitales, estuvieron presentes a través de organizaciones como Te Pongo Un Reto: #RedesConCorazón. Esta fundación resaltó el papel clave de la colaboración entre el profesorado y familias, superando mitos como la incapacidad de las y los progenitores para gestionar la relación de los dispositivos con sus hijos e hijas. Por otro lado, la asociación La Kalle explicó cómo es posible alfabetizar digitalmente a colectivos vulnerables y personas en riesgo de exclusión, a través de formación para el empleo y la recuperación de equipos informáticos destinados a proyectos sociales o países del sur global. René Rodríguez, del Pacto de Familias de Colmenar Viejo, describió la iniciativa como una propuesta metodológica para la sensibilización de las familias, con el fin de retrasar la edad de entrega del primer smartphone, un ejemplo de la creciente movilización social de base en favor de niños, niñas y adolescentes, mostrando las redes de apoyo social protectoras y preventivas que se pueden realizar de ese modo.

El Congreso se cerró con un manifiesto que recogía gran parte de las ideas trabajadas durante las jornadas.