Demos un impulso a la naturaleza, demos un impulso a la vida

  • 22 de marzo, Día Mundial del Agua

La ONU propuso la celebración del Día Mundial del Agua en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD) en Río de Janeiro, Brasil, en 1992, sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sostenible de los recursos de agua dulce y aplicación de las recomendaciones del Plan 21.

21/03/2018. Pilar Ortiz
22 de marzo, Día Mundial del Agua

22 de marzo, Día Mundial del Agua

El agua es un recurso esencial para la vida. La salud humana, el desarrollo social y el bienestar dependen de su disponibilidad.

En la actualidad, el agua y el saneamiento son prioritarios para los Estados Miembros, así queda recogido en el Objetivo de Desarrollo sostenible número 6: con la meta de reducir a la mitad la proporción de agua dilapidada y aumentar su reciclaje. Sin embargo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 3 de cada 10 personas no tienen acceso al agua potable y disponible en el hogar y 6 de cada 10 carecen de un saneamiento seguro.

Queda mucho por hacer. Al descuidar los ecosistemas, dificultamos el acceso a los recursos hídricos, el cambio climático y otros problemas medioambientales globales son consecuencia de ello.

¿Qué podemos hacer desde el sistema educativo? Es imprescindible responsabilizarnos en la protección y conservación de los recursos y la naturaleza. Los centros educativos son la base desde la cual se puede educar con conciencia ambiental desde la más tierna infancia. Promovamos iniciativas que aseguren un espacio natural y saludable a nuestras generaciones futuras desde la base, el sistema educativo.

La elaboración de una Agenda 21 escolar para la mejora del medio ambiente y el desarrollo sostenible y su implantación en las escuelas dentro de su sistema organizativo y con implicación directa en profesores, alumnos, familias y personal no docente, nos ayudará a mejorar objetivos ambientales como la biodiversidad, el cambio climático, la contaminación, los hábitos de consumo o las energías renovables. La creación de planes de movilidad sostenible, como herramienta de gestión de las políticas de movilidad basadas en la mejora de la calidad ambiental, competitividad y seguridad o la plantación de huertos urbanos. La plantación de nuevos bosques.

Proporcionemos a nuestros docentes formación ambiental y difundamos y sensibilicemos desde los centros educativos buenas prácticas como las 3 R (reducir, reciclar y reutilizar), el consumo de alimentos ecológicos y locales, la utilización de material escolar ecológico y la gestión eficiente de los recursos y ahorro en el consumo de agua.

"El agua es la fuerza impulsora de toda la naturaleza". Leonardo da Vinci.

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